Tengo, tanto tengo,
la boca seca,
la sed de vivir,
el llanto atorado
en alguna parte,
que ya no conozco,
Y olvidé aquel día,
que todo se olvidó.
Me llegan, de vez en cuando,
recuerdos de lo pasado,
sombra que nunca fui,
pero seré.
Tengo después de todo,
el paragüas que fabriqué
en alguna tormenta que ya viví.
Me queda le verano, me quedan las duchas,
me quedan los amigos, me quedo yo misma: al rededor de tanta ausencia
Hay tipos de soledad, digo yo:
El estar en sequía de cariño,
o el estar sólo, sin uno mismo.
Solo, solo, porque a la vida se llega así, así se enfrenta,
con la boca seca, con la resaca de lo que no recordamos haber hecho.
Estamos solos, es cierto: pero no mal acompañados.
¿Te digo algo? Aún nos tenemos a nosotros mismos.
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