El hombre que cuando escribe mira al cielo,
es el que se eleva en cada letra,
El hombre que no ignora a las estrellas en las noches,
el hombre que busca la verdad,
es aquel a quién será entregado el cielo, las estrellas y la verdad.
Un día yo vi a uno de ésos hombres, tan vagos, tan dichosos,
siempre insatisfechos, inconformes, lo vi caminando
y tenía más años de los que había vivido.
Existe algo dicen muchos, la memoria universal, que conocen pocos.
Quien se busca se encuentra, y quien se encuentra recuerda lo que ya vivió.
Hay algo, rumoran las chismosas por las calles llamado alma, ecencia, espíritu,
llamado por muchos, es cierto, conocido por pocos.
¿Por qué le temerán las nuevas generaciones a éste éter tan sagrado que los conforma?
¿Por qué ignorarán lo que existe detrás de tantas ilusiones, intereses, y vanidades?
Las estrellas, el cielo y la verdad están y estarán siempre allí, dicen unos.
Pero digo yo, que hace falta mirar al cielo y no a la tierra.
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