lunes, 23 de marzo de 2015

Introspección

Para todo hombre le ha de llegar
la sed alguna vez,
ése estar conociendo extraños
que lucen tan conocidos,
ése "estoy en el lugar correcto"
por primera vez.

Para todo hombre sediento,
le llegará la sensación de
que afuera, a través de las dos ventanas,
llamadas ojos, ya no hay tanto que mirar.

Y éste hombre, si tiene suerte,
se dará la media vuelta,
ignorará la ventana,
y mirará para atrás.

Éste hombre sabrá que aquellos rostros
siempre fueron conocidos,
y que dentro del cuarto, dentro de sí mismo,
hay más belleza y espacio,
que en todo el exterior de la ventana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario